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Manchas inteligentes
Los futuros sensores inalámbricos en red pueden estar, literalmente, en todas partes, ya que los gerentes minoristas colocan pequeñas etiquetas en la mercancía para rastrear el inventario y los soldados esparcen polvo inteligente en los campos de batalla para monitorear las condiciones y amenazas. Now Dust, una empresa derivada de la Universidad de California en Berkeley, está cerca de comercializar los sensores en red más pequeños del mundo.
Con solo cuatro milímetros cuadrados, uno de los nodos de la compañía combina pequeños sensores, que pueden detectar cosas como temperatura, luz o productos químicos, con un microprocesador, batería de litio, celda solar, transceptor de radio y memoria, todo en un chip de silicio. Es un tour de force técnico, dice Kevin Delin, un experto en sistemas de sensores en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA.
Esta historia fue parte de nuestro número de junio de 2003
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Esta hazaña de contracción, liderada por los ingenieros eléctricos de Berkeley Kris Pister y Jason Hill, cofundadores de Dust, tiene tanto que ver con el software como con el hardware. El software de cada nodo gestiona de forma cooperativa el almacenamiento y la transmisión de datos con otros nodos para minimizar el consumo total de energía. Esto permite que cada nodo utilice baterías más pequeñas. Los diseños del procesador y la radio también se optimizaron para mantener el uso de energía al mínimo. Dust planea comercializar sus nodos de sensores dentro de un año para que los clientes los prueben. Otras empresas, incluidas Intel y Crossbow Technology en San José, CA, también están creando pequeños nodos de sensores. La pregunta ahora es qué aplicaciones se impondrán.
