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La Vía Láctea es cuadrada, según el nuevo mapa galáctico
La estructura de galaxias cercanas como Andrómeda es relativamente fácil de ver. Pero la Vía Láctea presenta un tipo de desafío completamente diferente.
El problema es que vemos la Vía Láctea de borde, de modo que las estrellas y nubes más cercanas se superponen a las más distantes. Distinguirlos es complicado porque calcular la distancia de cualquier objeto astronómico es difícil. Y eso hace que la estructura general sea un rasguño real.
Eso no quiere decir que los astrónomos no tengan algunos trucos bajo la manga para ayudar. La forma convencional de elaborar la estructura es un proceso de dos pasos. Los astrónomos primero crean un modelo de la galaxia y calculan cómo debería moverse cada parte en relación con nosotros.
Luego recorren la Vía Láctea en busca de nubes de hidrógeno ionizado. Los astrónomos pueden calcular la velocidad de estas nubes estudiando los espectros de emisión y buscando los cambios en las líneas espectrales que el movimiento provoca.
Al hacer coincidir esta velocidad medida con los valores calculados, los astrónomos pueden averiguar en qué lugar de la galaxia debería estar cualquier nube.
Pero este método es notoriamente ambiguo, sobre todo porque nadie está muy seguro de qué tan rápido está girando la galaxia, por lo que el modelo probablemente tenga todo tipo de errores. Otro problema es que las estrellas que orbitan el centro de la galaxia a la misma distancia que nosotros (resulta que una gran parte de la galaxia) tienen todas una velocidad similar. Así que averiguar dónde están es complicado.
No es de extrañar, entonces, que haya poco consenso sobre la estructura exacta de los brazos espirales de la Vía Láctea.
Hoy, Jaques Lepine de la Universidad de Sao Paulo en Brasil y algunos amigos añaden un poco de sabor a esta mezcla.
Han estudiado los espectros producidos por nubes de monosulfuro de carbono, un componente relativamente común de nuestra galaxia, en lugar de hidrógeno ionizado. Esto les dio información de velocidad para 870 regiones de la Vía Láctea que han utilizado para crear un nuevo mapa de la galaxia con detalles nunca antes vistos.
Una conclusión es que la Vía Láctea tiene un brazo espiral adicional, no visto en estudios previos de la galaxia. El nuevo brazo está a unos 30.000 años luz del núcleo galáctico a una longitud de entre 80 y 140 grados.
Pero una sorpresa mayor es su conclusión de que algunos de los brazos de la Vía Láctea no están curvados de la forma tradicional, sino que son rectos. Esto le da a la Vía Láctea un aspecto claramente cuadrado.
Eso no es tan escandaloso como parece. Los astrónomos conocen muchas galaxias con brazos rectos, como M101, la Galaxia Molinillo, que se muestra arriba.
Entonces, según Lepine y compañía, cualquiera que nos mire desde M101 verá un tipo similar de estructura cuadrada. ¡Cosas fascinantes! Árbitro: arxiv.org/abs/1010.1790 : La estructura en espiral de la galaxia revelada por fuentes de CS y evidencia de la resonancia 4: 1