Fuerza de tormenta

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Los científicos saben desde hace décadas que las tormentas suelen ser más fuertes donde hay altas concentraciones de aerosoles. Partículas en el aire demasiado pequeñas para verlas a simple vista. Los relámpagos son más frecuentes a lo largo de las rutas de navegación, donde los cargueros emiten partículas al aire, que en el océano circundante. Y las tormentas eléctricas más intensas en los trópicos se desarrollan sobre la tierra, donde los niveles de aerosoles se elevan tanto por fenómenos naturales como causados ​​por el hombre.

Ahora, los científicos del MIT que utilizan simulaciones idealizadas de la dinámica de las nubes han descubierto que es menos probable que las nubes bajas con altas concentraciones de aerosol liberen agua en forma de lluvia. En cambio, su agua se evapora, creando una capa húmeda que facilita que el aire se eleve rápidamente a través de la atmósfera en forma de fuertes corrientes ascendentes tormentosas.

Después de establecer esta capa húmeda relativamente baja en la atmósfera, tienes una burbuja de aire cálido y húmedo que puede actuar como semilla para una tormenta eléctrica, dice el estudiante de posgrado Tristan Abbott, coautor de un artículo sobre la investigación con el profesor asistente de ciencia atmosférica Tim Cronin. Dicen que este mecanismo de arrastre de humedad, como lo llaman, podría incorporarse a los modelos meteorológicos y climáticos para ayudar a predecir cómo la actividad de tormentas eléctricas de una región podría variar con los niveles cambiantes de aerosoles.



Es posible que al limpiar la contaminación, los lugares experimenten menos tormentas, dice Cronin.

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