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Festivales de música, monitorización por Bluetooth y comportamiento de las multitudes
El Festival de Roskilde es uno de los festivales de música más importantes de Europa. Tiene lugar durante ocho días durante el verano en Dinamarca y atrae a más de 100.000 personas cada año.
En 2011, Jakob Eg Larsen y sus amigos de la Universidad técnica de Dinamarca pusieron en marcha un curioso experimento para observar los patrones de comportamiento entre los asistentes al festival utilizando tecnología Bluetooth.
Estos muchachos instalaron 33 escáneres Bluetooth en varios lugares del festival que registraron cualquier teléfono móvil con Bluetooth que pasara cerca. La idea era ver cómo los participantes se movían entre los seis diferentes escenarios del evento, cómo cambiaba con la música que se ofrecía y cómo la gente se reunía en otros lugares como cervecerías y restaurantes.
Durante los ocho días, registraron más de 1 millón de puntos de datos de más de 8500 dispositivos diferentes. Eso sugiere que más del 6% de la población en el festival llevaba dispositivos habilitados para Bluetooth y que cada uno se registró más de 140 veces en los distintos lugares del recinto del festival.
El equipo danés analizó estos datos en dos niveles diferentes. El primero fue encontrar personas que llegaran con frecuencia al mismo sitio a la misma hora (con una diferencia de 10 minutos entre sí). Luego trazaron las conexiones entre estos individuos para examinar la estructura de los grupos que formaron (ver imagen arriba).
En muchos de estos grupos participaron solo dos o tres personas que llegaron juntas al mismo lugar. Pero algunos de los grupos involucraron a un número mucho mayor de personas con conexiones más complejas entre ellos.
Por ejemplo, Larsen y sus colegas observaron una estructura en estrella con un nodo central y múltiples bordes entrantes. Concluyeron que el nodo del centro era una persona que trabajaba en una tienda en un área monitoreada que fue visitada por muchas otras personas en varias ocasiones.
El equipo danés también analizó el movimiento más amplio de personas en el sitio y cómo se relacionaba con la música que se ofrecía. Analizaron, por ejemplo, el tipo de música en cada etapa, ya sea electrónica, rock, folk, hip-hop, etc. el país de origen de la banda; y obviamente el escenario en el que tocaban las bandas, así como la fecha y la hora.
Larsen y compañía dicen que los datos revelan algunos patrones interesantes. Por ejemplo, concluyen que muchas personas no estaban dispuestas a moverse por el lugar del festival y, en cambio, eligieron un escenario y se quedaron allí, independientemente de los géneros de música que se ofrecían.
Pero también descubrieron que para aquellas personas que se movían por el lugar del festival, el país de origen de la banda a la que iban a ver era un factor importante, mientras que el género musical no lo era. Esa es una observación interesante e inesperada.
Dicha información puede ser muy valiosa para los organizadores del Festival en el proceso de reserva y asignación de bandas a los escenarios, dicen Larsen y compañía.
Es una investigación divertida que muestra cómo es posible monitorear el movimiento y el comportamiento de las multitudes a gran escala.
No es difícil imaginar cómo este tipo de resultados podrían ser útiles para los organizadores de eventos futuros o cómo un monitoreo más ambicioso con comentarios de la audiencia podría conducir a interacciones sociales interesantes en las escalas más grandes.
Ref: http: // arxiv.org/abs/1306.3133 : Multitudes, Bluetooth y Rock'n'Roll: comprensión del comportamiento de los participantes en festivales de música