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De la era de la perplejidad a la era de las oportunidades
Finanzas para el Crecimiento 13 de julio de 2018
Proporcionado por BBVA
Vivimos una era de megacambio, en la que los modelos sociales, económicos y políticos ya no son fijos, y eso provoca inseguridad y miedo: miedo al otro, miedo al futuro. Además, el cambio tecnológico acelerado de hoy hace que sea aún más difícil predecir el futuro de la economía global.
Hay diferencias de opinión con respecto a la dirección; magnitud y velocidad del impacto de la revolución tecnológica en la economía global, pero ninguna sobre su efecto disruptivo en los sectores productivos y las empresas.
Los primeros sectores que experimentaron la disrupción derivada del desarrollo de internet y las economías digitales fueron aquellos con un mayor contenido informativo en sus entradas o salidas: comunicaciones, medios, música, muchos sectores de la distribución, etc. Estas industrias ya se han transformado por completo, con grandes mejoras en eficiencia y productividad.
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De la Era de la Perplejidad a la Era de las Oportunidades: Finanzas para el Crecimiento
El sistema bancario es una industria con una altísima cantidad de información: sus insumos y productos básicos son los datos, o información, y el dinero; y el dinero del banco es, en última instancia, un conjunto de asientos contables, es decir, información. Debido a esto, podría haber sido un ejemplo temprano de transformación digital. Sin embargo, si bien el sistema bancario ha cambiado mucho en las últimas dos décadas, no ha sufrido cambios de una magnitud similar a los de otros sectores antes mencionados. Esto se debe a varias razones: en primer lugar el conservadurismo de la mayoría de las personas que tienen dinero; en segundo lugar, el fuerte crecimiento y rentabilidad de la industria en el período previo a la gran crisis no alentó un cambio radical; y en tercer lugar, y esto es fundamental, la regulación, que por un lado limitaba la libertad de los bancos para innovar y, por otro lado, los protegía frente a la entrada de nuevos competidores.
Una nueva generación de clientes ha crecido en un entorno digital y demanda servicios diferentes y nuevas formas de acceder a ellos.
Las tecnologías actuales (sin mencionar las que puedan desarrollarse) tienen un enorme potencial para transformar el sistema bancario. Ya estamos presenciando grandes cambios, pero las implicaciones futuras de la computación en la nube, el análisis de Big Data, la biometría, las tecnologías de registros distribuidos (como Blockchain) o la inteligencia artificial son casi inimaginables.
Todo esto implica, potencialmente, enormes beneficios para los consumidores y las empresas en términos de calidad, variedad, conveniencia y precio de los productos. Además, permitirá a miles de millones de personas, en los estratos de menores ingresos, ya quienes la banca convencional no puede llegar de manera eficiente y rentable, acceder a servicios financieros, aumentando sus posibilidades de prosperidad y mejorando sus vidas.
Hasta ahora, el sistema bancario convencional era incapaz de ofrecer de manera rentable productos y servicios financieros a bajo costo, frecuentemente en lugares distantes, a precios asumibles para sus clientes. Hoy en día, la mayor influencia para fomentar la inclusión financiera es, sin duda, la expansión de las finanzas digitales apoyadas en los teléfonos móviles.
Hoy, alrededor del 85% de los adultos en las economías emergentes tienen un contrato de telefonía móvil, y esta proporción sigue creciendo. Se ha calculado que el coste, en los países emergentes, de ofrecer a un cliente una cuenta financiera digital está entre el 10% y el 20% del de una cuenta física. Esto permite la oportunidad de un suministro rentable de muchos más productos para los clientes. Y a medida que más y más personas y empresas utilizan estos servicios, se crean economías de escala y de red que mejoran los productos y los abaratan, generan una mayor eficacia para los usuarios y fomentan su adopción.
En BBVA nos vemos como facilitadores de estas oportunidades para nuestros clientes y para ello estamos creando multitud de mejores productos y funcionalidades. Estamos desarrollando nuevos modelos de relación con nuestros clientes combinando todos los diferentes canales, mejorándolos para que los clientes puedan interactuar con ellos en el momento que deseen y a su conveniencia.
Los resultados de todo este esfuerzo ya se están viendo. En los últimos años hemos mejorado radicalmente nuestra oferta digital y multicanal. Nuestra app de Banca Móvil fue premiada como la mejor del mundo en 2017 por la consultora más prestigiosa en la materia. En junio de 2017 ya contábamos con 20 millones de clientes digitales, con un incremento del 22% respecto al año anterior. Entre ellos, casi 15 millones eran clientes móviles, con un aumento del 42%.
Aún queda mucho por hacer; la tecnología cambia constantemente y la competencia es cada vez más feroz. En BBVA contribuimos, con nuestro trabajo diario, a que las oportunidades que brinda la era digital estén cada vez más al alcance de nuestros clientes; nuestro objetivo es que las personas y las empresas puedan realizar sus anhelos y sueños. Esperamos que este objetivo se traduzca en crecimiento y bienestar para aquellos en los países donde trabajamos.
